Lunes 11 de Diciembre de 2017

Pocos merecimientos

Santos y mendocinos le erraron demasiado como para aspirar a una recompensa mayor

Escribe: José Martínez Cayaffa
En uno de los momentos más álgidos de las unánimes equivocaciones, donde el balón y la ortodoxia futbolística eran castigados sin rubores, el colega Gerardo Viera deslizó una frase tan cáustica como acertada: a este partido le falta un palenque en el círculo central para ser una doma…

Y mire que no le erró; porque se esperaba infinitamente más del choque entre un San Lorenzo invicto y líder cada vez más cómodo y un Mendoza que el sábado tenía quizás (y sin quizás) la última chance de arrimarse y ponerle condimentos a la segunda rueda. Y la sorpresa inicial por el bajo nivel que ambos demostraron, gradualmente se fue transformando en una constante que enfrió entusiasmos dentro y fuera del terreno, que por demasiados lapsos hizo que el trámite se soportara, no se disfrutara.

Con el paréntesis lujoso del golazo de Santiago Lapasta y la aparición salvadora de Santiago Amaro para marcar un empate sin demasiadas sutilezas pero con toda la determinación de no perder la imbatibilidad, y menos en el templo azulgrana que recuerda uno de los grandes jugadores del fútbol lugareño.

ESTUVIERON LAS GANAS, FALTARON LAS IDEAS

Lo, de pronto, exagerado del introito se debió a lo escaso que dejó el encuentro a la hora del análisis. Que fue reiterativo hasta la exageración en lo referente a equivocarse de la mayoría de los protagonistas, con el agravante de que pocos buscaron en algún pasaje de intentar algo distinto, de ir a contraflecha de la casi tozudez futbolística que llevaba a chocar reiterativamente sin aprender de los errores.

Por ahí la determinación santa de no querer perder el invicto ni poner en riesgo la buena ventaja que ha ido acumulando. Empujado por ese indiscutible espíritu que imponen Castillo y Álvarez desde el fondo, a la proyección pocas veces aprovechada de Fernández Salomone o la lucha a destajo de Casella en el sector central.

Pero el balón generalmente le llegó poco y casi siempre comprometido a los que pueden sacarle un provecho más positivo, caso Hernández, García o Álvaro Martínez, quienes terminaron extenuados de tanto chocar con la presión del adversario, pero también fastidiados de la imprecisión para buscarlos que mostraban sus propios compañeros.

Por su parte Mendoza encontró la diferencia con un verdadero golazo de tiro libre de Santiago Lapasta que pudo ser el punto de partida para que el rojo planteara una apuesta inteligente para aprovechar las indudables urgencias que acosarían al local y por ahí hacer valer la capacidad ofensiva reconocida de jugadores como Ruíz, Pino (por más que no estuvieron en una tarde individual lúcida) o el propio Lapasta.

Pero los de la ruta cinco rivalizaron en imprecisiones y falta de claridad con su adversario, sin encontrar espacios ni modificar su apuesta al pelotazo, siempre de incierto destino, con la excepción de Germán Rocca, a la postre el jugador más destacado del encuentro, no solo por sus aciertos en lo específico de marca y recuperación, sino por ser de los pocos que aportó alguna pausa inteligente e intentó darle un destino seguro al útil.

Entonces, en los últimos minutos la suerte del encuentro se balanceó indecisa, aunque el vértigo general favoreció a un equipo azulgrana más decidido. Y a falta de 15 después de demasiados centros y rechazos de Parodi con los puños, oportunos pero sin la potencia adecuada y peligrosamente direccionados hacia rivales que sitiaban su área, llegó un remate del ingresado Santiago Amaro (ratificando la capacidad o la fortuna de Pablo Fernández a la hora de decidir relevos) para imponer un empate que prácticamente deja las cosas como estaban en el minuto cero de la fecha. San Lorenzo sigue invicto y cómodo en la punta, cuando ya se consumió la mitad del torneo.

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