Domingo 22 de Octubre de 2017

El placer del chocolate

Un placer que seduce todos nuestros sentidos

El chocolate es un regalo que los dioses ofrecieron a las tierras del Amazonas y el Orinoco. Un placer cautivador que ha seducido a miles de generaciones y que nuestro cerebro adora experimentar por muy diferentes razones.

El chocolate es un placer para nuestro cerebro, no hay duda, pero un dato que hemos de tener en cuenta es que, en contra de lo que creíamos, no cura las penas. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Minnesota, el exceso de azúcares limita bastante las virtudes del propio cacao, sin embargo consigue otros muchos aspectos que pasamos a revelarte.

FRAGANCIA CAUTIVADORA

El chocolate tiene para gran parte de la población una atracción que va más allá de lo sensitivo para arraigarse en los cimientos más emocionales de nuestro cerebro. Tanto es así, que los expertos en neuromárketing recomiendan a los negocios hacer uso del aroma a chocolate en sus establecimientos.

Un equipo de psicólogos de la Universidad de Hasselt, en Bélgica, demostró que algo tan sencillo como pulverizar cada media hora un suave olor a chocolate en una tienda de libros, aumentaba las ventas en un 20%.

Se ha demostrado también que muchas boutiques de lujo llevan años aromatizando sus espacios con velas de olor a chocolate. Gracias a ello, se crea una atmósfera tan seductora, sutil y embriagadora que los clientes pasan más tiempo en la tienda y las ventas mejoran de forma considerable.

BENEFICIOS

El chocolate no cura depresiones ni nos va ayudar a tener una vida más longeva. Si de verdad deseamos disfrutar al máximo de los beneficios naturales del chocolate, de sus flavonoides, vitaminas o de esos compuestos naturales capaces de actuar como precursores de la serotonina, siempre será mejor optar por el chocolate negro, el más puro y sin azúcar.

Ahora bien, si por algo nos cautiva el chocolate, además de por su exquisito sabor, es por encender un interruptor muy especial: el de nuestras emociones. Al cerebro le gusta rememorar los instantes agradables del pasado y, curiosamente, muchos de esos momentos almacenados en nuestro arcón particular están relacionados con alguno de los siguientes aspectos.

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