Miercoles 22 de Noviembre de 2017

Obama levanta el embargo de armas a Vietnam

Anunció en Hanoi la “completa normalización” de las relaciones bilaterales, tras medio siglo de tensiones; según los analistas, está orientada a frenar la expansión china en el Pacífico

n una nueva medida orientada a eliminar los últimos vestigios de la Guerra Fría, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer en Hanoi el levantamiento del embargo militar a Vietnam, una decisión que supone la “completa normalización” de las relaciones entre dos antiguos enemigos.

“Estados Unidos levanta completamente la prohibición de venta de equipamiento militar a Vietnam”, confirmó Obama durante una conferencia de prensa junto a su par vietnamita, Tran Dai Quang, en el primero de los tres días de su visita oficial en el país asiático.

El presidente norteamericano precisó que esta decisión es consecuencia de la “completa normalización” de las relaciones entre ambos países y mostró su voluntad de profundizar la cooperación militar.

Aunque Obama advirtió que cada venta de armamento estará sujeta a estrictos controles relacionados con los derechos humanos, subrayó que la medida “permite a Vietnam obtener el equipamiento necesario para defenderse y elimina un vestigio de la Guerra Fría”.

Varios analistas vinculan la decisión de la Casa Blanca con la creciente tensión entre Vietnam y China por la soberanía de las islas Paracel y Spratly, en el mar de China Meridional, pero Obama negó cualquier relación con ese litigio y eludió pronunciarse al respecto. “Estados Unidos no se pone del lado de nadie, pero apoyamos que el conflicto se resuelva por la vía diplomática”, apuntó.

La Casa Blanca se había resistido hasta ahora a levantar el embargo debido a la mayor desavenencia entre ambos países: el respeto de los derechos humanos.

Aunque Obama destacó los “progresos modestos” de Vietnam en ese apartado, la organización Human Rights Watch (HRW) denunció el arresto de la periodista disidente Doan Trang y de otros activistas y blogueros vietnamitas.

Phil Robertson, subdirector de HRW en Asia, criticó que con el levantamiento del embargo Estados Unidos entrega su única arma de presión ante el régimen vietnamita y denunció la decisión del presidente norteamericano: “Obama le ha dado a Vietnam una recompensa que no merece”.

La Casa Blanca reconoció que Estados Unidos mantiene diferencias con Vietnam en esta materia, pero pasó de puntillas sobre el asunto y se limitó a señalar que la cooperación económica puede forzar al régimen de Hanoi a mejorar en el respeto de los derechos humanos.

Obama insistió en la importancia de impulsar el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), un tratado de libre comercio entre países de Asia, América y Oceanía firmado por Vietnam el pasado febrero, pero aún no ratificado por el Congreso estadounidense. “El TPP puede provocar reformas que garanticen los derechos de los trabajadores vietnamitas”, apuntó.

Obama hizo una encendida defensa del acuerdo para estrechar lazos con “la región que más rápido crece en el planeta” y favorecer la exportación de bienes estadounidenses a Vietnam y otros países de la zona.

El presidente expresó su confianza en que el Congreso de su país ratificará el acuerdo y añadió que no ha escuchado hasta la fecha ningún argumento creíble en contra del pacto, que comprende el 40% del comercio mundial.

Durante la visita, Obama también presidió junto a Quang la venta a la aerolínea VietJet de un centenar de aviones Boeing 737 Max 200 por un valor de 11.300 millones de dólares.

Obama es, tras Bill Clinton y George W. Bush, el tercer presidente norteamericano que visita el país asiático desde el fin de la Guerra de Vietnam, en 1975. A diferencia de sus antecesores, Obama hizo pocas referencias al conflicto, aunque sí anunció que Washington financiará un programa de limpieza de la antigua base aérea de Bien Hoa, una de las zonas más contaminadas por el denominado “agente naranja”, un gas tóxico que utilizó Washington durante la Guerra de Vietnam.

Obama también mantuvo encuentros, entre otros dirigentes, con el secretario general del Partido Comunista, Nguyen Phu Trong, el hombre que más poder acumula en el país asiático.

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