Martes 12 de Diciembre de 2017

Efectos de la resaca

El gobierno anuncia medidas que dice que no serán de shock, pero que ya muestran que la crisis no era tan blanda, ni estamos tan blindados, como alguna vez se dijo.

Según anunció el diario El País el sábado, el gobierno se prepara incrementar el IRPF y su correlato para los pasivos, el IASS, para recaudar y evitar así que el déficit fiscal crezca y nos haga perder el “grado inversor”, sin el cual los capitales que giran por el mundo huirían de nuestras costas.

Caen todos los discursos bonitos basados en el voluntarismo de creer que las cosas pueden ocurrir sólo porque uno quiere que ocurran. Caen, también, varios paradigmas de la izquierda, que terminará metiendo la mano en los bolsillos de los trabajadores –en especial los de la clase media- para atraer capitalistas. ¡Existe contradicción más grande!

Hace meses el ex presidente Dr. Sanguinetti escribió que “la fiesta terminó” y así es, terminó. La herencia maldita que José Mujica le dejó a Tabaré Vázquez, un jolgorio de amiguismo, clientelismo y despilfarro al servicio de la causa del consumo popular, terminará en esto: más impuestos y, en particular, más impuestos para los trabajadores, que otra vez se exprimirán para sostener los “programas sociales”, muchos de ellos también enmarcados en programas clientelísticos o de “fidelización de electorados”.

Está todo dicho. Con dinero y la economía global y regional “viento en popa” era más fácil. Lástima que todo se gastó en la fiesta y ahora sólo nos queda la resaca, porque si al menos hubiera habido inversión pública y transformaciones básicas, al menos podríamos decir que nos ha quedado algo.

Mientras el congreso de ministros viaja al interior para recoger las inquietudes de los vecinos –y hoy estará en Batlle y Ordóñez, lindando con el departamento de Florida- en el ministerio de Economía afilan las uñas para un ajuste fiscal que tiene como objetivo frenar una crisis que hace mucho tiempo que se anuncia.

Habría que repasar aquellos años de la crisis del 2002, cuando el Dr. Vázquez proponía que el país se declarara en default, se cuestionaba el ajuste fiscal y se hablaba de estrategias anticíclicas, o tal vez más atrás, cuando se hablaba de nacionalizar la banca y el comercio exterior, no pagar la deuda externa y correr a los capitalistas, siempre tan avariciosos.

Habría que hacer un poco de memoria sobre esta izquierda revolucionaria, que iba sacudir las raíces de los árboles y ahora se apresta a meternos la mano en el bolsillo.

Habría que hacerlo, al menos, para entender en parte el tamaño de la farsa y cómo es que hemos llegado a este grado de estancamiento económico y destrucción de la trama social.

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