Sábado 18 de Noviembre de 2017

El cuerpo nos delata

El engaño a los demás siempre tiene sus  raíces en el engaño a nosotros mismos

La simulación, el engaño y la mentira forman parte de la naturaleza humana y están presentes tanto en la vida personal como en la vida social. Las formas humanas de comunicación se apoyan en un juego de roles, donde se entremezcla lo que la persona es con lo que aparenta ser, la realidad con la imagen, la función de autor con la de actor.

MINTIENDO

Hay dos formas fundamentales de mentir, una de ellas ocultando y reteniendo información, sin decir en realidad nada que falte a la verdad, y la otra falseando, no sólo reteniendo la información verdadera, sino presentando información falsa como si fuera cierta. Las ventajas de la ocultación pueden ser desde conseguir un propósito hasta la manipulación.

INDICADORES CORPORALES

La Psicología de la Comunicación establece que el 50% de los mensajes emitidos o recibidos son no verbales. Solo una parte puede controlarse voluntariamente y normalmente son señales que ignora el que comunica, pero no el que está recibiendo el mensaje. A través de estas señales podemos conocer los sentimientos y actitudes de las otras personas, si se intentan esconder o si hay incongruencias entre el mensaje hablado y el no hablado. Los indicadores de la simulación se utilizan para descubrir la mentira y el engaño.

DEL ROSTRO

Las expresiones faciales de larga duración suelen ser falsas. Así, al estar pensando más en lo que se está diciendo sobreactuamos la expresión facial. En cuanto a la sonrisa, es falsa cuando no es acompañada por los músculos orbiculares de los párpados, abarcando solo la parte inferior de la cara. Por último, respecto al parpadeo, el aumento de su frecuencia valida la emoción que acompaña a nuestras palabras.

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