Miercoles 18 de Octubre de 2017

Injurias graves

Diario El Heraldo

Por Pangloss

Las leyes están para ser cumplidas por la gente y aplicadas por los jueces. Podemos estar en contra, quejarnos hasta enloquecernos y hasta dar un golpe de Estado. Sin embargo, mientras respetemos el Estado de Derecho y las leyes se encuentren vigentes, nuestra obligación será cumplirlas. Eso, sin dudas, suele carrear problemas cuando la legislación es anticuada, ya sea para los tiempos actuales o para el espíritu que domina una  determinada sociedad en los tiempos que corren.

El resultado de este desfasaje entre las leyes y el espíritu de la época suele generar fallos judiciales que nos dejan boquiabiertos y que, aun sí, tenemos que respetar sin chances a protestar. Eso fue, al menos, lo que le pasó a un hombre, cuya mujer logró el divorcio demandándolo por “injurias graves” luego de que se enterase de que era homosexual. No lo demandó por adulterio – por si alguno se pregunta – porque hasta 2011 el adulterio solo podía producirse con una persona del sexo opuesto, por lo cual los homosexuales no eran infieles a los ojos de la ley.

En definitiva, lo que sucedió en esta pareja terminó en la Suprema Corte de Justicia, que falló a favor de ella puesto que su edad, su educación, sus creencias y sus prejuicios hicieron que se viera enormemente afectada al darse cuenta de la condición sexual de su marido.

El caso es verdaderamente paradigmático, porque lo que queda claro es que, aún hoy, la condición sexual de una persona puede resultar ofensiva para la justicia.

Comentarios

comentarios

Noticias relacionadas