Martes 12 de Diciembre de 2017

Faltó fútbol, sobró corazón

De atrás y con diez jugadores Nacional dio vuelta un partido muy complicado

Escribe: José Martínez Cayaffa

Cuando en el minuto trece Rodrigo León (a la postre la figura más destacada del encuentro) impuso la apertura trasladando a la red la supremacía que Nacional mostraba desde el inicio del encuentro, seguramente nadie sospechaba el giro que el trámite y el tanteador tendrían de ahí hasta el término del primer tiempo.

Y que llevaría a poner un manto de seria incertidumbre sobre una clasificación que a aquella altura parecía cómoda, aunque la reacción quizás más anímica que futbolística (pero totalmente válida) puso las cosas en su lugar, ya que por lo hecho a lo largo y a lo ancho de la serie hubiese sido tremendamente injusto el quedar eliminados.

Y pese a haber quedado con diez jugadores apenas logrado el empate, cuando todavía restaba media hora de juego y el desgaste físico y emocional había sido tremendo, todos pusieron todo para conseguir el triunfo que como una fórmula que pareció volver de este reciente pasado de tantos éxitos tricolores tuvo los nombres de Pacheco y Sanner como protagonistas en el gol del triunfo.

PARECIÓ FÁCIL, PERO…..

Resulta difícil explicar el bajón tricolor que se vereficó durante buena parte del encuentro, más allá de reconocer que Atlético Fernandino (en buena medida aprovechando las alternativas que tuvo el encuentro) hizo su mejor partido en una serie donde venía siendo la gran frustración de la misma. Sacando partido de que el tricolor, después de ponerse en ventaja, olvidó todo lo bueno que había hecho hasta ese momento puntual.

Y entró a dividir innecesariamente el balón, a trocar por pelotazos inciertos lo aconsejable de tocar en corto y seguro, máxime cuando se tienen los jugadores capacitados para ello. Y aparecieron los espacios para un jugador de incontenible primer tiempo como el volante por derecha Vidal y para que Calabró y Miraglia recibieran en carrera hacia el arco floridense y el empate, por más que sobrevino de un involuntario desvío del balón por Camacho, no fue sorpresa a esa altura y la puesta en ventaja visitante (cuando ya se sabía que San Carlos ganaba) pareció rozar lo irreversible.

LEÓN FUE UN TIGRE

Los cambios de Ferreri fueron por demás lógicos y entendibles y en buena medida dieron resultados. Pero antes de entrar a confiar de que se podía revertir la situación hubo que pasar por dos situaciones extremas, donde Bermúdez sumó otras tantas intervenciones monumentales y enseguida del empate de Andrés Ruétalo (generado por otra gran maniobra de León) se vino la expulsión de Diego Macarí. Pero Nacional ya estaba lanzado, con la premisa de ganar o morir; León siguió siendo el abanderado, Acosta que los corrió a todos, Sanner que volvió a ser el desequilibrante de antes, Pacheco que entró a generar riesgos,

Ruétalo que se perdió dos claras pero la siguió buscando y un rival que tenía un jugador más pero que físicamente se fundió bastante antes del final. Hasta que, como tantas veces, Pacheco que ganó en las alturas y direccionó su cabezazo a la llegada en carrera del atacante de Capilla para que marcara el tercero y certificara una clasificación que ayer pudo estar en entredicho, pero se sacó adelante con eso que hay que poner cuando las cosas no salen y que, en definitiva, fue algo merecido para lo que hizo o intentó hacer el equipo a lo largo de la serie.

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